Existen dos tradiciones en las representaciones de la Natividad.

En la tradición occidental, la concepción y el nacimiento de Jesús emanan de la Divinidad: María sigue siendo virgen y no sufre durante el parto, no estando sometida a la maldición de las hijas de Eva. Por eso se la representa sentada, llevando al niño Jesús en las rodillas.

A finales del siglo XIV, bajo la influencia artística italiana, se representará a la Virgen de rodillas, en actitud de adoración.

Por el contrario, la tradición oriental insiste en la realidad de la Encarnación de Jesús, en el carácter humano de su nacimiento: por tal motivo, María, que acaba de dar a luz, está acostada.

Isaías 9: 1-6 Luc 2: 1-14

 

 

Nótese que José está representado con rasgos de viejo, sin duda para justificar la concepción divina.

Localización: Muro Sur lado izquierdo